viernes, 17 de octubre de 2014

Rafael Correa visita Lago Agrio para ver si estaban hechos los deberes

 Son las nueve de la mañana y llueve que parece que están tirando el agua con balde. A la gente parece no importarle que bajo sus pies pase un caudal de agua; lo que les importa es que viene el mismísimo Rafael Correa a inaugurar el nuevo Centro ECU 911 de la región de Sucumbíos, con lo que se completa la cobertura nacional de este servicio. Como siempre, el público del presidente parecen fans a la espera deque comience un concierto de Marc Anthony. Rostros expectantes, gestos de nerviosismo y el aguacero que caía parecía no afectar en nada los ánimos de los presentes.
En el momento que avisan al equipo de prensa que el Presidente arribará en dos minutos,  ¡CABÚMMM! Un rayo cae a pocos metros del escenario. La gente se conmovió unos segundos y después volvió a su impasividad.
Llega Rafael Correa, recorre a paso acelerado las instalaciones del ECU 911, le explican el funcionamiento y cómo están coordinadas las distintas entidades (callcenter, bomberos, policía, ambulancias y cámaras de seguridad) para cualquier tipo de emergencia que se reporte. El primer mandatario parece estar satisfecho y todos los trabajadores del centro ponen cara de alivio.

Después del recorrido vienen las palabras de representantes de Sucumbíos que comparan el estado de la región con el de los gobiernos anteriores y agradecen al gobierno actual por todo lo avanzado. Los sigue Ricardo Cordero quien explica la eficiencia de la instauración de los centros ECU 911 en todo el país y da cifras de la disminución de la delincuencia y el aumento de la seguridad ciudadana que ponen a Ecuador como el segundo país más seguro de Latinoamérica (primero está Chile).
Es el turno del presidente del país. El público lo aclama, lanza globos con los colores de la bandera ecuatoriana y el sonido de la lluvia se pierde en los aplausos. El presidente comienza a hablar, refuerza el discurso de “Corcho” (Cordero) e insiste en que se ha dado la orden de que todos los proyectos del país deben comenzar por la Amazonía, porque es una zona petrolera que le está dando muchísimos recursos al país. La gente aplaude con más ganas. Entre el público hay un señor de sombrero que a cada frase del presidente, asiente con la cabeza dándole la razón y cuando se le pone énfasis a cualquier idea, él levanta las manos empuñadas y grita “¡sí señor!”. Otro ancianito más allá aprovecha cada silencio para gritar “¡que viva la revolución ciudadana!, ¡que viva el presidente!” a lo que el público responde “¡qué viiiivaaa!”. El presidente termina su discurso pidiendo disculpas por no poder avanzar más, que faltan recursos pero que se está trabajando en ello y le advierte una vez más a la oposición que no van a derribar los avances del gobierno actual. Lo afirma con ganas: “el pasado no volverá”. Si bien es cierto que se habló mucho de los avances en la región, quedaron fuera temas importantes como los derrames de petróleo que hace poco tiempo atrás afectaron gravemente a las comunidades indígenas de la zona y la falta de recursos como agua potable y los constantes cortes de electricidad en la zona.

Apenas termina su discurso, el presidente y su caravana salen camino el Centro de Atención Ciudadana que está en construcción. Esta obra fue comenzada por el alcalde anterior, que quiso construir un centro comercial pero quedó a la mitad. El gobierno actual rediseñó la edificación y está construyendo este nuevo centro. La obra dice estar con retraso, pero el Presidente en el conversatorio con la prensa declara que la entrega está comprometida para diciembre del presente año.

Posteriormente la caravana presidencial se dirigió al Parque Ecológico de Nueva Loja. Otra obra que está en proceso y que le sacó más de una rabieta al Presidente por los argumentos que los encargados le dieron para justificar el retraso: al hermoso parque le hicieron senderos de una madera tratada que es muy difícil de conseguir; la entrada está construida con un bambú que no resistió el techo, por lo que hubo que agregarles fierro y se están tardando un montón en instalar los paneles solares. El Presidente propuso hacer senderos de plástico reciclado y conectarse a la red eléctrica. Está claro que eso apura la obra, pero no es muy ecológico que digamos. Según los nuevos compromisos, al igual que el Centro de Atención Ciudadana, el parque estaría listo en diciembre.
 

Por último, Rafael Correa revisó las instalaciones del nuevo Hospital General de Nueva Loja. Desde el principio de este recorrido el primer mandatario se mostró muy molesto por todos los retrasos y problemas de diseño. Los encargados de la obra estuvieron todo el tiempo con esa cara que ponen los niños cuando los descubren que no han hecho los deberes. Cada rincón que el Presidente recorría, se daba vuelta hacia uno de ellos y le exigía explicaciones que rápidamente quedaban invalidadas. Todos cabeza agacha y el Presidente revisando y protestando por las razones que le dieron para justificar las demoras en la construcción: el edificio no cumplía con los estándares de diseño del gobierno y la obra tenía un retraso de años. El Presidente con su intolerancia característica a los incumplimientos de sus requisitos, canceló el contrato unilateralmente, pidió disculpas públicas por la tardanza y convocó a la contratación de un nuevo proveedor, lo que postergaría la fecha de entrega para aproximadamente nueve meses más.

Más tarde en el conversatorio de prensa el Presidente relataría el recorrido por las instalaciones en construcción y sus respectivos estados, además de responder preguntas acerca de las protestas en Guayaquil, la inversión en Puerto Providencia y en la agroproducción en el corredor Manta-Providencia-Manaos, la oposición que “sataniza” a la Revolución Ciudadana según sus palabras, y las medidas de seguridad para el sector fronterizo con Colombia.
Como siempre destacó el manejo comunicacional del Presidente y la convicción en sus discursos, dejando afuera cualquier opinión que vaya en contra de la corriente de su línea de gobierno.


Por: BÁRBARA MEJÍAS

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