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jueves, 26 de noviembre de 2015

“Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer”

Hoy Miercoles 25 de noviembre, “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer” debería ser un día de reflexión para el mundo entero porque a pesar de que la problemática social tanto se difunde existe aún un sinúmero de inquietudes sobre el por que de la violencia contra la mujer. 
El maltrato al menor, efecto derivado de la violencia en contra de la mujer, el bullyng en los colegios, la violencia psicológica, el control desmedido al que se la somete, las humillaciones, el acoso de los celos, las amenazas hoy en día son los temas principales de noticieros y de programas específicos tratados en novelas y en documentales; sin embargo los estereotipos y actitudes sexistas todavía  no disminuyen porque mientras las leyes no igualen los derechos de las mujeres al nivel de los que gozan los hombres nada de lo que se diga o haga, terminará con la falsa prevalesencia del hombre en la sociedad.
Porque nada se saca con contar las muertes de esta guerra en que las víctimas son olvidadas pocas horas después de haber sido sepultadas.
Por último, es hora de que las religiones dejen de mentir con sus evangelios en que sus dioses condenan a la mujer a ser una esclava de la pareja que aunque sea universitario, profesional o autoridad siempre está a favor de su género que por siglos le ha otorgado con la unión de parejas los servicios sexuales, la obediencia esclavista y la responsabilidad de la educación de los hijos mas la ayuda económica que ella pudiera aportar si trabaja.
Casarse aun no es un acerdo voluntario de una pareja que quiere intentar recorrer la vida en compañía de alguien mas que un amigo con intereses mesquinos.
De acuerdo a las cifras de violencia de género en nuestro país -INEC, 6 de cada 10 mujeres (60.6%) han experimentado algún tipo de violencia de género, 1 de cada 4 ha vivido violencia sexual (25,7%), del total de mujeres que han sufrido violencia, en el 69,5% de los casos ha estado involucrado sus parejas o parejas anteriores, y el 27% de adolescentes ha sufrido acoso por grupos de hombres a la salida de los colegios.
En Europa según estudios analizados se muestra cómo la aceptación de los más jóvenes a las actitudes machistas, como el control, sigue estando muy presente en las relaciones de pareja, esto  basandose en un estudio español, del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que por encargo del Ministerio de Sanidad estudió cómo perciben la violencia de género los adolescentes y jóvenes, continuación de otro similar realizado en 2014 con personas de todas las edades. El 33% de los jóvenes españoles de entre 15 y 29 años, es decir, uno de cada tres, considera inevitable o aceptable en algunas circunstancias controlar los horarios de sus parejas, impedir que vean a sus familias o amistades, no permitirles que trabajen o estudien o decirles lo que pueden o no pueden hacer. 
El informe alude también a otro de los trabajos que permiten comparar por países, un Eurobarómetro especial sobre violencia de género publicado en 2010, en el que el 52% de los encuestados en toda Europa señalaron que el “comportamiento provocativo” de las mujeres era una de las causas de la violencia.
Otra encuesta sueca, también citada en el informe, mostró que el 30% de los chicos estaba de acuerdo con la frase: “Normalmente son solo las mujeres que visten de forma provocativa las que son violadas”. El trabajo también preguntaba a los encuestados si estar bajo la influencia de alcohol y drogas era una circunstancia atenuante en caso de violación. El 11% de los hombres contestaron que sí. El 8% de las mujeres, también. Es decir que hay muchos factores que pueden explicar la violencia de género.
Podemos decir que en el mundo una de cada tres mujeres, es objeto de violencia física o sexual, de allí la importancia de promover acciones que propendan a sensibilizar, prevenir y eliminar todas las formas de violencia contra mujeres, niñas y adolescentes, enmarcados en el Plan Nacional de Erradicación de la Violencia de Género que plantea actualmente este gobierno.
MBA: Martha Chuya M.

domingo, 3 de mayo de 2015

Las madres del patriarcado

 Las madres del patriarcado están en todos lados. Las hay de todas las razas, edades y clases sociales. Algunas madres del patriarcado viven arrejuntadas o casadas con el padre de sus críos.
Para las madres y los padres del patriarcado, la responsabilidad de los hijos se vive en la desigualdad.
Para ellos, la paternidad les ha tocado vivir con las comodidades y beneficios que el patriarcado les ha delegado. Ellos trabajan fuera de casa y ese trabajo, cualquiera que ese sea es merecedor por ley de una paga. Los padres como buenos machos proveedores llegan cansados de su trabajo y esto no les deja tiempo ni ánimo más que para un ligero intento de acercarse a los hijos. Para ellos las horas en el hogar son de descanso.
Para ellas en cambio, la maternidad se vive las 24 horas del día.  Las madres del patriarcado se hacen responsables totales de la crianza y de los fracasos de sus vástagos. Porque  ya sabemos que los éxitos de sus hijos e hijas no serán nunca méritos solo de  ellas y que los hijos e hijas que ellas criaron serán conocidos por el mundo, siempre primero por el apellido paterno. Ellas a las que el sistema les impuso la responsabilidad total de la crianza, pasan a un segundo lugar a la hora del reconocimiento de los hijos.
El trabajo que las madres del patriarcado realizan como administradoras de un hogar y cuidadoras de los hijos e hijas no es un trabajo. La ropa limpia, la comida caliente, la casa ordenada, los hijos en la escuela, las tareas listas, la crianza, eso no es un trabajo,  es SU responsabilidad. Es SU obligación. Una obligación que no les permite tener derecho a vacaciones ni mucho menos a enfermarse. Una obligación que no les deja tiempo para ellas, porque las madres del patriarcado deben vivir para sus hijos e hijas. Y sentirse orgullosas e importantes de vivir para otros.
Y así es como de pronto y sin darse cuenta, tal cual le pasa a las plantas cuando no reciben luz, estas mujeres y sus sueños, esos sueños que algún día pensaron para ellas, se van secando bajo el peso de la maternidad que el sistema les impuso.
Obligadas a renunciar a su identidad, sometidas al tutelaje del estado, evaluadas como malas o buenas madres según su capacidad de "entrega y sacrificio". Son conminadas a ser más madres y menos mujeres, porque solo así lograrán ser respetadas por el sistema.
Este sistema patriarcal que considera a todas las mujeres reproductoras, se encarga de censurar, y castigar socialmente a aquellas que deciden no cumplir con su rol materno.
Este sistema patriarcal se erige cual monstruo enfadado para reclamarle a estas rebeldes impías dónde está su "instinto maternal". Y a exigirles cumplan el juramento de "amaré y cuidaré a mis hijos hasta el final de mis días". Porque para este sistema ser mujer es igual a ser madre.
Es este mismo sistema perverso que no se conduele de las niñas madres.  Niñas que han sido cruelmente violentadas por sus padres, hermanos, tíos, primos, padrinos, vecinos, profesores. Niñas víctimas del sistema patriarcal que convierten a  las mujeres en objeto, que encubre y justifica impunemente a los delincuentes violadores.
Y estas niñas  se convierten en madres cuando aún sus cuerpos y sus sueños no han terminado de crecer,  son obligadas a  despertar a la pesadilla de una  maternidad impuesta por leyes patriarcales que la revictimizan una y otra vez obligándola por ley a vivir en su cuerpo con un hijo que no deseó ni pidió.
El sistema enseña a las mujeres a "desear" ser madres. Y algunas constituciones la obligan.
Y una vez que son madres, el sistema patriarcal las obliga a perpetuar en la crianza la dependencia de las hijas y la dominación en los hijos. Las madres del patriarcado de víctimas se convierten en cómplices inconscientes.
Renuncian a su identidad, a sus sueños y se convierten en transmisoras y defensoras del sistema patriarcal, un sistema criminal que lleva  miles de años negándole los derechos a la mujer.
Ya va siendo hora que la humanidad se ordene. Ya va siendo hora que el estado y la religión entiendan que las mujeres al igual que los hombres también nacemos libres.
De a poco van saliendo las rebeldes que exigen que la maternidad no sea una imposición sino una decisión de las mujeres. Van saliendo las mujeres a defender el derecho a vivir su sexualidad sin condicionamientos ni imposiciones.
Y gracias a estas mujeres, algún día el mundo respetará el derecho de todas a vivir nuestra sexualidad por el puro goce del placer.
Y algún día todas las mujeres lograremos recuperar el control y el dominio de nuestros cuerpos.
Y algún día, mas pronto que tarde, las mujeres seremos libres de vivir una maternidad deseada y planificada.  Y a partir de ahí el mundo será más justo para todas y todos.

Por: Yazmín Bustán